Trekking Salto del Pozo Negro - 01/04/2012
Un día radiante de otoño, nos invita a vivir…
Porque cada vez que nos reunimos es una celebración de la vida, y que mejor manera de hacerlo que emprender un viaje más hacia un lugar casi inexplorado, que nos espera para sorprendernos con su belleza natural a cada paso.
Y así es como el Inti Anti a pleno, a las 7 de la mañana del domingo 1º de abril, como es natural, da respuesta a una nueva convocatoria: un Treking a los Saltos del Pozo Negro. La gran cantidad de gente que llega, supera felizmente, una vez más las expectativas, 133 personas dispuestas a vivir y a convivir una aventura más.
Partimos hacia los serpenteantes caminos de la Carolina, con destino a la casa del Sr Muñoz, quién generosamente nos ha permitido de antemano, que aparquemos en su campo y que también pasemos por su casa para dirigirnos hasta Los Saltos. Todo esto, gracias a una visita de Alicia y Damián, que hicieron oportunamente hasta ese lugar, para explorarlo y conocer a estos nuevos amigos, como es la familia Muñoz, que con su modestia y calidez aceptaron generosamente que ingresáramos por su propiedad.
Pero grande fue la sorpresa que se llevó Muñoz al ver tanta gente en su casa ese día! Solo atinaba a decir, “creí que iban a ser menos…. “ pero igualmente, con alegría y despreocupación nos dio la bienvenida y nos convidó pasar.
Comenzamos así a ingresar al lugar, y en cada paso que dábamos descubríamos una conjunción maravillosa de lo mágico y lo real. Una granja como en los cuentos, la casa de adobe, las plantas que reverdecen de vitalidad los pulmones y la vista, los árboles que protegen y se alimentan de un fresco arroyito que bordea todo el terreno, esa agüita que a su vez es el hábitat natural de los animales de granja que coexisten allí, era inevitable pasar y no dejar escapar expresiones de fascinación al ver, por ejemplo una mamá pato enseñándole a sus patitos a nadar en el arroyito cristalino, sin inmutarse de nuestra presencia además, o al pavo que se paseaba orgulloso desplegando su abanicada cola de plumas, etc…
Al salir de la casa, hacia el fondo de esta, se nos abre un imponente paisaje de elevaciones rocosas, con formaciones rarísimas que a más de uno inspiraba a encontrarle alguna similitud de animales, perfiles humanos, o cosas en general. Fuimos de a poco cruzándonos entre ellas y bajando por una gran quebrada, que según el camino trazado por la guía de Damián nos llevaría a los Saltos del Pozo Negro.
El clima siempre estuvo a nuestro favor, también se reflejaba en el ánimo de todos los participantes, quienes con mucha alegría y paciencia esperaron en los tramos más complicados, técnicamente, hasta que todos pudieran pasar por las cuerdas o bajar por algún peñasco, ayudados por los integrantes de la comisión que previamente habían tenido en cuenta la necesidad del armado de un sistema de cuerdas para reforzar la seguridad en estos pasajes más dificultosos de la expedición. Al ser tanta la cantidad de personas que concurrieron se extendió el tiempo de llegada al lugar, pero eso para nada fue un problema, sino todo lo contrario fue un aliciente más para seguir programando nuevas aventuras en otros nuevos lugares a descubrir.
Finalmente todos llegamos, y se repitió una vez más la magia y la perplejidad colectiva que no nos deja de sorprender y emocionarnos. Las enormes piedras que encajonan el rio y vuelcan sus aguas, formando bellísimos saltos de agua cristalina, al enorme pozo, ofrecían gratuitamente su espectáculo único solo para nosotros, que nos íbamos ubicando buscando el mejor lugar que pudiéramos encontrar, para poder contemplar a nuestras anchas, como espectadores privilegiados toda esa magnificencia sin que se nos escapara nada… y así en este increíble escenario disfrutamos de un almuerzo inolvidable en compañía de amigos de aventuras y de la vida.
Se hizo la hora de regresar, cuesta despedirse del lugar, pero salimos, llevándonos como siempre el tesoro invaluable de haber estado ahí, de hacer cada uno su contacto interno particular y único con lo natural, lo inexplorado, lo utópico.
En el camino de regreso hicimos un pequeño desvío y subimos hasta un punto estratégico arriba de la cañada, desde donde se extiende un pequeño espacio a modo de mirador, con una vista paisajística realmente espectacular e ideal para sacar millones de fotos.
Hay que volver, todos lo entienden a pesar de que las ganas de quedarse ahí son más fuertes. Nos agrupamos y partimos hacia los autos. Alicia y Damián se despiden y agradecen en nombre de todos a la familia Muñoz y nos vamos. Pero antes de subir a los autos para regresar cada uno independientemente a su casa, se lleva a cabo la elongación, el sorteo de souvenires del Club y la charla final de Gabriel en la cual hace la devolución a todos de las buenas expectativas alcanzadas en el día e informa someramente de las próximas salidas, dejando a todos expectantes como siempre, con el deseo palpitando en el alma, de continuar viviendo experiencias maravillosas con nuestro querido club de los Sueños.
Roxana Ledesma.
"Miles…millones de huellas…
Cada una diferente…llena de historias que pesan a veces y otras veces elevan…
Quizás y sin quizás ayer fue un día único…especial…
por el solo hecho de haberlo vivido con el corazón abierto y las manos unidas…
Miles…millones de pisadas que no invadieron la naturaleza virgen
sino que se unieron a ella en armónica sinfonía…
Y siguen sonando...las carcajadas que sembramos, las notas que dejamos perdidas..
Siguen sonando en la eterna magia de la historia repetida
Muchos antes que nosotros las recorrieron, rutas de hierba casi dormida,
Muchos después de nosotros pisaran su piel verde, de piedra suntuosamente vestida…
Muchas las almas que volverán a sorprenderse con el vuelo etéreo de cóndores en franca bienvenida…