De Choele Choel a General Conesa. Distancia acumulada 550 km de remada. Más de 120.000 paladas

Testimonio de Gabriel: 

Luego de una afectuosa despedida en la localidad de Choele Choel de parte del Intendente Daniel Belloso, a quien agradezco su amable hospitalidad, comencé la etapa más dura de la travesía.

A las 9:00 hs. de la mañana del día martes el camión municipal transportó el kayak cargado hasta el balneario sobre el Río Negro que tiene esa localidad.

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A las 9:30 hs. de la mañana emprendí el inicio de esta etapa. Me tocaba unir las localidades de Choele Choel  y General Conesa. Una distancia de 240 km por el río que demandarían 3 días de gran esfuerzo físico, como también mental ya que no tuve contacto con ninguna población y por tal motivo debí moverme con absoluta concentración y minimizando los riesgos para evitar tener algún imprevisto.

Los dos primeros días hice más de diez horas de remadas cada jornada, bajo un clima de mucho calor y viento patagónico que hizo un poco más lento el avance.

En el recorrido pude apreciar la rigurosidad de las condiciones patagónicas, además del viento y lo inhóspito del lugar, la desolación que le da un marco imponente a las jornadas.

Noches despejadas con millones de estrellas en un cielo totalmente puro. Un silencio único y en las mañana el despertar  acompañado con los cantos de una infinidad de aves del lugar. Durante las remadas me acompañaba la fauna de las orillas del río y los peces que abundan en sus aguas, algunos de importante dimensiones, que saltaban al lado del kayak dándome en más de una oportunidad un susto.

Hoy, al visualizar el puente de la localidad de General Conesa, realmente me produjo una inmensa e indescriptible emoción ya que haber logrado este objetivo me deja en la antesala de hacer realidad este sueño que hace escasos meses parecía una utopía.

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En la margen derecha del puente estaban esperándome para recibirme el Secretario de Deportes de la Municipalidad junto con integrantes de una escuela infantil de canotaje de la localidad.

A los pocos minutos de estar ahí luego de infinidad de preguntas y manifestaciones de admiración ya que este proyecto, según me manifestaron, no tiene precedentes, se hicieron presentes periodistas de los medios televisivos locales para cubrir la llegada.

La emoción no tenía fin ya que a los pocos minutos llegó el auto con los “puntanos intiantianos”. Allí me encontré con Karina, Agustina, Pedro y mi papá Livio.

Abrazos interminables y en la personal una recarga de energía para hacer frente a la próxima etapa que la realizaré conjuntamente con Pedro.

Viedma, ¡vamos por vos!

¡El domingo le ponemos el broche de oro a este sueño!

 

 

20-11-2014

 


 
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